CRÓNICA INCÓMODA

Publicado: 16/04/2012 en Uncategorized

Como si fuera cosa del destino, solo en cuestiones de días, el presidente Felipe Calderón le dio la mano al Papa Benedicto XVI en Guanajuato, más tarde a Barack Obama en Washington, y para demostrar que la sangre política no corre siempre en la misma dirección se reunió con Raúl Castro en La Habana. Llega a Cartagena y saluda a una veintena de presidentes latinoamericanos que confunden los términos de “democracia” y “dictadura”. Allí Calderón critica a los gobernadores que hacían lo que les plazca, como si fuera asunto del pasado, y pone de ejemplo a Campeche y el derribo de sus murallas.

Mientras aquí, unos niños encienden un cigarrillo, actúan un secuestro y empuñan armas para un spot de televisión que resume, como si fuera posible, la vida del país en 4 minutos. En tierra adentro, sabiendo que no se puede pedir de favor lo que se puede tomar por la fuerza, un montón de campesinos capturan como rehenes a tres reporteros para negociar mientras los esclavizan. En el mar un grupo de cinco candidatos priistas surcan la bahía de Campeche en una lancha y beben alcohol como sí el mundo se acabara esa tarde. Como sí fuera competencia, un grupo de panistas amanecen bebiendo en la vía pública con la seguridad que solo tendrías sí el malecón formara parte de la sala de sus casas.

Poco a poco las calles se empiezan a invadir de espectaculares que sustituyen señales de tránsito y muestran candidatos que deberían saltar de las fotografías para conocer las calles reales. La televisión y la radio trasmiten mensajes de campaña que no arrancan una sola reverencia como esas que el país hace a un jugador cuando el balón de fútbol entra a la portería. Uno hace con cada spot un homenaje a su ego, otro nos hace sentir inferior sin nuestro consentimiento, otro pasea un grupo de jóvenes en una Combi vieja como sí su jefa no hubiese regalado camionetas Hummer, y otra aspirante nos presume millones de pisos firmes que hizo como sí los hubiera pagado con su salario. En las redes sociales los candidatos son los únicos optimistas porque los demás saben que las soluciones del país no pueden escribirse en 140 caracteres.

Nadie sabe la cifra de criminales muertos, ni cuantos inocentes caminaban en la misma trayectoria que llevaba la bala. Un órgano electoral intenta ser bueno y olvida que lo importante es ser justo. Para los que gobiernan la veda es electoral no financiera. Un joven sin trabajo dice a su familia que no sabe sí está muy aburrido o es muy paciente. Las empresas de marketing con cada encuesta parecen darnos una bofetada. La Iglesia dice ahora que desconoce si hay víctimas del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Se habla de corrupción y las piernas de las autoridades tiemblan más que la tierra.

En el mercado ya todos te preguntan una, dos, tres veces y otra vez, ¿qué vas a llevar?, y en los segundos que tarda la respuesta la esperanza de la vendedora de ganar algo se mantiene viva. Es el país donde vive el hombre más rico del mundo y vive el hombre más buscado. Le otorgan un amparo al principal responsable del “moreirazo”, esconden por pena al ex gobernador Ulises Ruíz en Oaxaca y “Oportunidades” no llega a los tarahumaras. Los medios acusan al capitán del Titanic pero se olvidan de cuestionar al responsable del incendio de la guardería ABC porque no tienen el valor y les vale. El congreso cambia la ley de armas de fuego y un candidato presidencial anuncia que llegó la hora de legalizar la marihuana. Para que nadie vea nada, una y otra vez nos recuerdan los días que faltan para las Olimpiadas 2012 como sí la sede fuera Tlaxcala.

Los diputados se enteran que Elektra cayó 30 por ciento en la bolsa y hablan por celular preocupados por los ricos para verificar la noticia y sin pensar en los pobres alzan la otra mano para decir que aceptan el alza de la gasolina. Aeroméxico cruza los dedos para que nadie rescate Mexicana. Un político levanta en Acapulquito una casa en 4 meses que crece como árbol y bañada de envidiables atardeceres campechanos. Un ex funcionario cancela las vacaciones de un Chef en Cancún y lo hace venir a Campeche para garantizar su buffet diario de Semana Santa, y otro que ya no está en el poder, pero vive como sí lo tuviera, compra un terreno de casi un millón para solo ampliar su casa en la playa, ahora es Acapulquito el lugar de las excentricidades.

No son los niños los incómodos, ni el ejército, ni los jóvenes, ni las universidades, incómodos son los partidos, los corruptos, los jueces comprados, los diputados lambiscones, los monopolios, los criminales, los pederastas. Los adultos debemos aprender de los niños a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado en algo y a exigir con todas las fuerzas aquello que desea hasta lograrlo.

Twitter: @delatorremorin

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