JUAN CAMILO, 2 AÑOS Y LA MISA EN PRIVADO

Publicado: 05/11/2010 en Uncategorized

El presidente Felipe Calderón cumplía una gira por Jalisco y su secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, otra por San Luis Potosí. Las estaciones de radio y televisión transmitían desde Washington los primeros e irremontables reportes de la ventaja de Obama.
Un poco después de las seis de la tarde, el vocero presidencial, recibió en Los Pinos una llamada del Secretario de Comunicaciones, sobre un accidente, en el cruce de Reforma y Periférico. A menos de un kilómetro de Los Pinos. Había caído un Learjet 45 de la Secretaría de Gobernación.

Cortázar llamó por teléfono a la secretaria privada de Calderón, Aitza Aguilar, que lo acompañaba en Jalisco y le transmitió el mensaje de la muerte de Mouriño. Aitza se comunicó con el jefe del Estado Mayor Presidencial, el general Jesús Castillo, y Alejandra Sota, que lo acompañaba, con Genaro García Luna.


El Presidente hablaba en el templete y al terminar entró a una de las casas a entregar las llaves a sus nuevos dueños. El general Castillo cerró la puerta y, a solas, le informó del accidente aéreo.

El Presidente salió a pie hacia el helicóptero, y pidió a Aitza que le comunicara con Juan Camilo Mouriño para saber del accidente. Ella, casi sin palabras, le dijo en voz baja que en el accidente había muerto.

Ese día, María de los Ángeles Escalante de Mouriño esperaba a su hija María, de nueve años, a la salida de la clase de ballet junto con su chofer, Rodrigo, y sus otros dos hijos: Iván, y Juan Camilo, de tres años. Eran aproximadamente las 6:50 p.m.
A las siete en punto María salió por la puerta de la academia Dance Center, ubicada en las Lomas, y subió a la camioneta. Marigely bajó del auto para comprarle dulces a los niños en la tiendita. Escogió lo mismo de siempre: un Mamut para el niño más chico, una barra de Rice Krispies para María y unos gusanitos de chile para Iván.
En el local sonaba la radio; daban alguna noticia a la que ella no prestaba atención. De pronto, cuando Marigely estaba por irse, el dependiente le preguntó si iba hacia Reforma y le comentó que tomara sus precauciones pues había un caos tremendo debido a que había caido un avión que al parecer venía de San Luis Potosí.
Regresó al auto y sin pensarlo dos veces prendió la radio. Escuchó que se especuluba con mucha información.
Su hija le preguntó:
-Mamá, ¿papá está muerto?
Sonó su celular. Era César Nava, entonces, secretario particular del presidente de la República. Sostuvieron el siguiente diálogo:
—Marigely ¿dónde estás? ¿Tus hijos? 
—Están conmigo. 
Diez minutos después de la llamada de César Nava, recibió otra llamada. Era el presidente Felipe Calderón, quien apenas podía pronunciar palabra: “Marigely… Juan Camilo iba en el avión…………..y……. falleció. No estoy en México, estoy en Guadalajara, estoy yendo para allá. Margarita ya va camino a tu casa”.
Minutos después Margarita, la esposa del presidente, llegó a su departamento, había atravesado en moto gran parte de la ciudad, y es que era la única forma de llegar a casa de Juan Camilo, su departamento estaba a menos de dos kilómetros del accidente y la ciudad era intransitable.
Su mamá Geli estaba en Chiapas, tres amigas de España la visitaban y compartía con ellas un recorrido por varias zonas arqueológicas. Allí recibió la noticia, estaba sola, su hijo Carlos, en Campeche, su hija Mariam y su esposo Carlos en Vigo, España, sus nietos en México. Toda la familia estaba dividida por miles de kilómetros.
Dos años después, la familia Mouriño llamó este 4 de Noviembre a una misa en la Hacienda Villa Geli, allí unas 90 personas nos reunimos para una misa privada. El estado Mayor Presidencial, revisaba cada uno de los nombres de los que accedimos al lugar, cada vehículo era revisado por la seguridad, la mayoría de los invitados de blanco, las mujeres entre tonos pasteles y oscuros.
Un lago con una fuente en el centro, separaba la entrada de la capilla dónde sería la misa, a unos doscientos metros el monumento que le hizo la familia a Juan Camilo, todo de granito, con su rostro y sus tres hijos tallados en tamaño natural, la niña, en la escultura, tiene el brazo extendido señalando a su padre a sus dos hermanos.
Llegaron la esposa del presidente Calderón, Doña Geli, su hija Mariam y su esposo, el gobernador Fernando Ortega, su esposa Adriana, el Alcalde de Campeche, la esposa del gobernador de Chiapas, el Secretario de Hacienda, el de la Función Pública, Mario Avila, Juan Carlos del Rio, las familias Lavalle, Brown, Gómez, Castillo y otros amigos de la familia, minutos después, Marigely con los tres niños, sus hermanos y sus padres, más tarde, apareció Don Carlos Mouriño con su hijo Carlos y su esposa. Llegó Deysi Calderón, viuda de Arcadio, el amigo y compañero de Juan Camilo que aquel día 4 no quería ir a trabajar pero finalmente fue y venía en el avión con Juan Camilo.
Saludos y abrazos, silencios y pequeños grupos en espera de que comenzara la misa.
Cada uno se fue acomodando, la Capilla toda de piedra, con bancos de madera, un retablo barroco con la imagen de la Virgen María con Jesús en los brazos.
Cinco ramos de flores rojas y dos lámparas de candiles colgaban del techo.
Comenzó la misa, eran las 10 de la mañana, en frente de todos el padre que ofició la misa, y a un costado, los tres hijos de Juan Camilo, sentados en una banca debajo de un enorme cuadro de la Virgen de Guadalupe.
Consciente del papel que le corresponde jugar como la hermana mayor, Marigely, la hija de Juan Camilo se paró, fue al estrado y leyó un pasaje de la Biblia, ya no era la niña que abrazó a su madre en el Campo Marte. Ya creció.
El padre comenzó a orar, y cada palabra parecía dedicada a la madre de Juan Camilo, una misa que alentaba a la resignación, y al seguir viviendo sin olvidar a los que se adelantaron.
Una misa en la que se habló de los imprevistos de la vida y del dolor de la muerte.

Con las últimas palabras del padre, los dos hijos menores de Juan Camilo, comenzaron a pasar entre los invitados y cada quién le fueron entregando un recuerdo de esta mañana.
Con la imagen de la Virgen María, se leía, “DESDE EL SUFRIMIENTO, ABANDONO O DOLOR, HAY QUE SEGUIR TESTIMONIANDO AMOR”, una línea amarilla separa esta frase de una imagen rotulada en azul de Juan Camilo con el año 2010 en blanco. Al reverso estaba impreso: “RECUERDO DEL SEGUNDO ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE JUAN CAMILO MOURIÑO TERRAZO. Más abajo: “SIEMPRE VIVIRÁS EN NUESTROS CORAZONES, MARIGELY, MARIA, IVAN, Y JUAN CAMILO. SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, CAMPECHE, 4 DE NOVIEMBRE 2010.”

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