¿POR QUÉ PEÑA NIETO?

Publicado: 11/10/2010 en Uncategorized

Hoy el PRI se prepara para el México que viene. Dentro y fuera del partido más de uno se come las uñas esperando que llegue el momento.
Un antecedente del 2006 cambió el futuro de los medios de comunicación en la política nacional.
El 30 de junio de 2006, dos días antes de las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador asistió a una comida con los principales directivos de Televisa.
Fue en la casa del vicepresidente del Grupo Televisa, Bernardo Gómez, y ahí Emilio Azcárraga Jean encaró al entonces candidato presidencial de la coalición “Por el Bien de Todos” y le dijo sin rodeos: “Tengo información de que… vas a expropiar Televisa”.
Sorprendido, López Obrador lo negó. “Eso no es cierto”, dijo.
Pero ellos sabían que López Obrador no estaba de acuerdo con el monopolio que ejercen en la comunicación, y mucho menos con que se quieran convertir en un poder de facto, por encima de los poderes legal y legítimamente constituidos. Que no estaba de acuerdo con la república de la televisión.
En aquella comida Azcárraga le entregó a Andrés Manuel una copia del texto de un decreto expropiatorio que supuestamente se presentaría al Congreso el 2 de diciembre de 2006, es decir, al día siguiente de su toma de protesta como presidente de la República. El documento, que por cierto quedó en poder del candidato, está bastante bien hecho porque se redactó precisamente para ser creíble. No sólo cuenta con toda la fundamentación legal, sino que detalla la razón social de cada una de las empresas del consorcio: Grupo Televisa, S.A.; Corporativo Televisa, S.A.; Telesistema Mexicano S.A. de C.V.; Corporativo Vasco de Quiroga S.A. de C.V.; G-Televisa-D S.A. de C.V., y Televisión independiente de México S.A. de C.V.
Nunca ha trascendido como el documento llegó a las manos de Emilio Azcárraga, pero se sembró la desconfianza. Emilio se preocupó, estuvo a solo unos votos de perder el emporio televisivo. “No más juegos políticos de azar, es hora de ir a lo seguro. No quedará en manos de cualquier loco el destino de nuestras empresas. Señalara Azcárraga, es hora de construir a nuestro candidato”. Así surge Enrique Peña Nieto.

Peña Nieto se integró al Partido Revolucionario Institucional en 1984, fue nominado como candidato a diputado local por el Distrito XIII, con cabecera en Atlacomulco en 2001, en la LV Legislatura. Pero fue hasta el inicio de campaña de Arturo Montiel para gobernador del Estado de México, cuando Peña Nieto tuvo mayor presencia en la escena política, ya que formaba parte del equipo montielista.
Gracias a la descendencia y parentesco de grandes políticos de que proviene, siendo primo del mismo Montiel y descendiente de la familia del Mazo, Peña Nieto ha logrado colocarse entre el grupo político más poderoso de la historia del Estado de México: el Grupo Atlacomulco, fundado por Isidro Fabela en 1942, y desde sus inicios, han pretendido colocar a un miembro de dicho grupo priista en la silla presidencial, lo cual hasta el momento no han logrado.
El joven político tras ser apoyado por algunos miembros del grupo, en el 2005 fue registrado como candidato del PRI a la gubernatura del Estado de México, formando una alianza con el Partido Verde Ecologista de México. Ganando las elecciones del 3 de julio del 2005, y que debido a impugnaciones provocaron que hasta el 12 de agosto del mismo año, Peña Nieto recibiera notificación como Gobernador electo.
Varios son los interesados en que Peña Nieto llegue a la presidencia del país. Ya que el gobernador mexiquense representa la mejor inversión para que el PRI recupere la presidencia. Dentro de los más interesados en posicionar a Peña Nieto como el próximo presidente de la república, encontramos al ex presidente Carlos Salinas de Gortari, quien lo asesora, apoya y recomienda, ya que mantenerse cerca del joven político le ha sido útil para regularizar su figura pública, sin limitar su asistencia a actos protocolarios. Así mismo, hay interés mostrado por parte de brokers políticos como Emilio Gamboa, líder de los diputados priístas, y obvimante un docena de medios de comunicación, a los que les fue muy bien durante el período salinista. La necesidad de legitimación que tuvo salinas después de las elecciones del 88 y la caída del sistema, lo motivó a ser muy generoso económicamente con los medios de comunicación, el propio salinas promete el regreso de esos tiempos si ayudan en la Operación Peña Nieto.
Enrique proviene de una distinguida familia, tiene parentesco con cuatro ex mandatarios mexiquenses, Isidro Fabela Alfaro, Alfredo del Mazo Vélez, Salvador Sánchez Colín y Alfredo del Mazo González; todos éstos pertenecientes al grupo Atlacomulco. Licenciado en Derecho, egresado de la Universidad Panamericana, y con posgrado en el ITAM.
Acabo de recibir el libro de Genaro Villamil, Si yo fuera Presidente. Leo en su introducción: “Los seis capítulos de este libro configuran la radiografía del proceso de decadencia de una de las dinastías políticas más importantes, complejas y antiguas de México.”
Sí, Peña Nieto es la apuesta de una dinastía- Pero es, ante todo una apuesta vulnerable. Lo que es peor, Peña Nieto es el más maleable del grupo Atlacomulco. Peña Nieto representa la esencia misma de una aparente modernidad de los líderes de la nueva generación con los métodos más arcaicos para el ejercicio del poder. La operación contempla incluir también la alianza con el clero católico mexicano. Es el ejemplo contemporáneo de la realidad virtual política que ha tenido un costo de tres mil 500 millones de pesos en gastos de publicidad.
La operación parece agradarle a gobernantes estatales, en la cruzada van los gobernadores de Quintana Roo, Yucatán, Durango, San Luis Potosí, Nuevo León y Campeche. En la región sureste el encargado de operar es el ex gobernador de Tabasco Manuel Andrade, su visible cercanía con Salinas lo catapultó a representar la operación en esta parte del país.
Durante su estancia en el senado, el gobernador Fernando Ortega estuvo muy cercano a Manlio Fabio Beltrones Rivera, otro aspirante a la candidatura priista, pero al parecer las cosas han cambiado, y Ortega hoy está más cerca del grupo Atlacomulco.
Si la Operación Peña Nieto prospera y rinde frutos, Enrique tendrá que demostrar que no sería un presidente con poder formal, sino con poder real, porque más de uno querrá ejercer el poder delante, detrás, a un lado o sobre la silla con el águila tallada. Al tiempo.

@delatorremorin

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