QUE RESPIRE AFRICA

Publicado: 26/06/2010 en Uncategorized

Todos los dias sale el sol pero es como si no, nunca vi un sol tan parecido a la frialdad de la luna, todos tenemos la cara quemada pero es por el frio. Desde la ventana de mi hotel donde me asomo a fumar, la abro y una masa de aire de 2 o 3 grados te congela el cuerpo, no importa si es de dia o de noche. Desde alli veo a los Bafana intentandose ganar la vida diaria, no piden dinero piden comida, en las afueras de los supers hay 5, 10 y hasta 15 personas esperando que cuando salgas puedas darle algo para comer. La policia es implacable con ellos, si no se van se los llevan. Las autoridades quieren mantener limpia la ciudad para que los visitantes no veamos este episodio, como si la pobreza fuera asunto de imagen o de paisajes.
Lo que voy a escribir lo haré conteniendome, fue fuerte una experiencia pero vale la pena compartirla. Estube a mas de dos mil metros sobre el nivel del mar, desde alli se ve con claridad el punto final del cuerno africano, se ven los barcos que pasan del Atlantico al Indico y queda a los pies, una ciudad que no se cansa de ser hermosa. En la autopista camino a Table Mountain vimos dos hermosas criaturas, el tenia unos 8, su hermanita al parecer 5. Estaban solos, caminando por la ladera de una autopista de seis carriles donde los coches parten el aire a la mitad a una velocidad de mas de 100 km por hora. Negritos como azabaches, el tenia su mano fundida a la de ella, maniobramos y nos detuvimos para llevarlos, pero en cuanto los llamamos soltaron una bolsa de plastico y corrieron selva adentro, el le gritaba a su hermana palabras en un dialecto que no conozco, ni conoceré. Imposible, se perdieron en una ladera que solo podia ofrecer como refugio soledad y frialdad. Llegamos media hora despues a un poblado donde varias familias viven de lo que siembran, si es que viven, si es que tienen donde sembrar, si es que tienen que sembrar. Me acerqué a una mujer anciana con piel curtida por este infernal invierno y le contamos lo que habia sucedido. Lo que dijo después me tiene el alma partida. “Ellos tienen que correr siempre, si un auto se detiene en la autopista”, explica Many, porque los blancos se los llevan para vender sus órganos y saben que si no corren mucho no van a regresar a casa. Como saberlo.
Esto es Africa. Descubro un pais de situaciones extremas. Te ofrecen droga en las calles con la naturalidad que en otro lugar ofrecen un taxi. Lejos de la seguridad que en occidente hay en las tiendas de joyas, aqui hasta laminas de Zinc dan vida a un sitio donde se anuncia SE VENDE Oro, Plata y Diamantes. La playa esta repleta de surfistas blancos, las piedras estan cubiertas por pinguinos con sus crias y la arena es una inmensa mancha negra de africanos caminando de un sitio a otro vendiendo todo. En las autopistas camino a los cerros, cientos de hombres negros estan cortando árboles para venderle a los blancos la madera para calentar sus casas. No hay exclavitud y mucho tendran que agradecer a Mandela pero hasta hoy no he visto a un solo negro darse los lujos que se dan los blancos.
Lo unico que une este país en estos días son los sonidos de las vuvuselas y la seleccion nacional de futbol que empató con Mexico, perdió con Uruguay y mandó a Francia a casa. No tienen a que aferrarse, por eso quieren que viva Mandela porque es lo unico que tienen. Africa necesita héroes, necesita una historia que no les de pena de contarla, necesitan que los titulares de periodicos sigan diciendo Bafana, Bafana que significa muchachos, muchachos, necesitan que Waka Waka se canten en todos los idiomas por que para ellos signfica Avanza, Avanza. No son bestias, no son salvajes ni canibales, los africanos son una raza incomprendida y acomplejada. Nada los hace mas feliz que le veas a los ojos porque asi se sienten respetados, aqui las miradas pueden ser cascabeles o látigos, todo, absolutamente todo lo determina el que tienes, porque el quien eres se resuelve con dinero. La descriminación se acabo pero eso es solo oficial, hay bares de negros y blancos, hay bancos en las calles que todavía marcan la layenda de aquellos tiempos: “prohibido sentarse los negros”.
Visitamos la cárcel donde estuvo Mandela, no estaba él, pero es como si estuviera, me asomé en su celda a la ventana desde donde el vio al mundo exterior 30 años, solo veía un poco tierra, una porteria de fútbol y un paisaje desierto, la visibilidad es poca por el grosor de los barrotes, es una isla, es el Alcatraz de Africa, primero leprosos, de los que solo queda un cementerio, y luego presos politicos, los más de 20 kilometros que los separaba de tierra firme son inavegables, olas de dos y tres metros convierten el mar en cerros instrasitables.
No quiero pensar en el regreso, pero todos los que llegamos a este país nos vamos queriendo a este continente, a este pedazo de tierra que tambien es responsabilidad nuestra.

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