¿POR QUÉ PERDIÓ CARLOS FELIPE?

Publicado: 01/05/2010 en Uncategorized

Para hablar del pasado hay que tomar distancia, los historiadores insisten en dejar pasar tiempo para que con serenidad se puedan evaluar los hechos y reconstruirlos con la mayor cantidad de detalles posibles.
A casi un año de la elección del julio 2009 es temprano para evaluar la contienda en toda su dimensión y eso implica no solo hablar de los que ganaron sino dedicar tiempo a los que perdieron, y sobre todo porque la derrota deja lecciones que no da la victoria.
El acuerdo entre los cinco aspirantes a la gubernatura por el Partido Revolucionario Institucional ocurrió en situaciones poco favorables para algunos de los aspirantes.

LA PRIMERA DERROTA

La reunión fue entre Victor Méndez Lanz, Fernando Ortega Bernes, Alejandro Moreno Cárdenas, Carlos Felipe Ortega Rubio y Jorge Luis González Curi junto a Jorge Carlos Hurtado y Beatriz Paredes.
No había un equilibrio de fuerzas, ni de candidatos, ni siquiera un acuerdo entre todos, solo acuerdos parciales.
Uno de estos el que yo llamo “El Acuerdo de Frebrero”, era entre tres de los cinco aspirantes: Alejandro, Víctor y Fernando. Víctor estaba consciente que estaba lejos de poner obtener la candidatura, pudo haber sido el candidato del 2003 pero razones personales orillaron a Antonio González decidir por Jorge Carlos.
Aunque no tuviera posibilidades Alejandro lo sumó al acuerdo con Fernando, el papel de Victor era apoyar a cualquiera de los dos, con esto la trilogía ya estaba lista, y los equipos quedaron tres a dos.
A Carlos Felipe y Jorge Luis solo los podía unir Jorge Carlos, pero el interés de cada uno impidió a Hurtado preparar un acuerdo entre los tres, y llegaron cada uno por su cuenta a defender sus intenciones.

La escasa relación de Beatriz Paredes con González Curi y el registro de algunos altercados con Antonio cuando fue gobernador predispuso a la líder nacional para apoyar a Jorge Luis. En el contexto nacional su partido recibía muchas criticas porque recientemente se habían dado a conocer los nombres de los diputados que serían plurinominales, eran los hijos, nietos y sobrinos del viejo PRI. No quiso que el candidato de Campeche se sumara a la larga lista, no era conveniente que el hermano de un ex gobernador fuera ahora candidato. Para ella, imposible. Después de Victor, Jorge Luis fue el segundo en caer.

Carlos Felipe solo tenía en aquella reunión el apoyo moral de Jorge Carlos. Ser el delfín de un gobernador es muy importante, siempre y cuando no se trate de un gobernador como Jorge Carlos. Su actitud para gobernar durante el sexenio, su tolerancia y su manera de ver el poder no por el poder mismo sino para servir y no para imponer hacía punto más que imposible que en aquel último momento utilizara a fuerzas su condición para beneficiar a su amigo. Jorge Carlos, no es un líder, pero en mi opinión es un gran político, también demostró ser un buen amigo.
Es un hecho, las encuestas no favorecían a Carlos Felipe y Beatriz lo descartó para contender por la grande.
Alejandro Moreno, segundo en las encuestas, podía esperar, además de joven y de reconocerse el crecimiento conseguido en precampaña, no podía ser el candidato. No tuvo el apoyo de Jorge Carlos ni de la misma Beatriz Paredes, su evidente cercanía a Peña Nieto no agrada a la dirigente priista, pero Alejandro no niega a sus amigos, y sin importantes menos.
Entró a la reunión con la única premisa que solo él o Fernando podían ser los candidatos y con esa misma premisa salió. Fernando tenía el apoyo del propio Alejandro, de Víctor, de Beatriz y de las encuestas. Era insentable. Nadie le garantizó tampoco a Alejandro que seis años después sucediera a Fernando, pero todos salieron, todos se levantaron las manos, y todos se abrazaron.

LAS SEGUNDAS ASPIRACIONES Y EL PRIMER ERROR.

A Jorge Carlos solo le quedó la oportunidad de apoyar el pedido de su amigo, Carlos Felipe quería ser el candidato a la alcaldía de Campeche, se lo pidió a Fernando, y el candidato del PRI no pudo decirle que “no” a Carlos Felipe y tampoco a Jorge Carlos.

Carlos Felipe, político discreto, maduro, con nueve años en la Secretaria de Gobierno, y tres como pastor del Congreso, empezaba así una carrera por la alcaldía de Campeche con una primera derrota, la candidatura de la gubernatura se le había ido de las manos. Para la opinión pública Carlos Felipe perdió.

Una de las razones que más señalan su derrota por la alcaldía es que no era buen candidato, eso no fue, en mi opinión, el factor determinante. En la historia de la presidencia municipal existen bastantes antecedente de candidatos vulnerables que ganaron; la más reciente la de Oznerol Pacheco Castro, solo su campaña por la presidencia municipal costó tanto como la campaña por la gubernatura del 2003, pero había que levantar al candidato y tenía que ganar, y ganó.

La historia de hacer ganar a políticos vulnerables podía tener un capítulo más y vino la confianza y con ella una serie de errores.

Desde su oficina de Secretario de Gobierno, coincidiendo en tiempo con la dirigencia de Jorge Osorno Magaña en las oficinas del tercer piso del PRI estatal, Carlos Felipe creó una estrecha relación con el dirigente priista, el mismo que a su vez no tuvo la capacidad de crear ni dentro ni fuera del PRI redes ni grupos que le fueran incondicional, y desde su nombramiento como líder estatal recibió más golpes políticos que abrazos, y en la medida que pasó el tiempo su cargo en el partido era más cuestionado.
Nombrar a Osorno Magaña coordinador de campaña fue el segundo error. El primero era incorregible. Carlos Felipe desde la Secretaria de Gobierno durante nueve años tampoco tejió grupos que les fueran incondicionales, no utilizó su cargo para crear fuerzas al interior de su partido que le respondieran para sus futuras aspiraciones.
Una de las preguntas que habría que hacerle es cuando decide querer competir en una elección, porque ¿quién con esas aspiraciones y desde ese puesto no crea una red que le beneficie en momentos decisivos? Cuando intentó hacerlo desde el Congreso, hasta sus mismos compañeros de bancada, ya tenían su candidato, para Carlos Felipe era demasiado tarde.

DESCONFIANZA VS CAMPAÑA PARALELA

Con Jorge Osorno Magaña al frente del equipo, con todo lo que eso implicaba, iniciaba así una campaña que traía considerables factores en contra, los meses que la precedieron llevaron al equipo a cometer el tercer error, el más contundente.

Los acuerdos y razones que dejaron fuera a Carlos Felipe de competir por la gubernatura del estado, fracturó la confianza en los equipos que encabezaban la contienda. Fernando como candidato a la gubernatura y Alejandro Moreno como líder estatal del PRI, fueron visto por el equipo de Ortega Rubio como un equipo y vino la desconfianza. Fernando y Alejandro, junto a Víctor habían hecho equipo, y el sentimiento de una unidad real cada vez fue más desechada en la campaña del candidato a la alcaldía.

El reto, a solo dos meses de las elecciones, era colosal, no se unieron ni contaron con las redes populares de la base priista que habían operado en elecciones anteriores y se desgastaron en crear una estructura paralela; dónde había un líder seccional del PRI, nombraron al suyo propio, dónde había un operador del partido empujando a los candidatos a diputados locales, federales y al candidato a gobernador, el equipo de Osorno Magaña nombraba a otro. Durante la campaña, los operadores estaban divididos en dos, los del partido y los de la campaña de Carlos Felipe.
En un último intento de acercamiento, la campaña de Fernando se acercó se acercó al equipo de Ortega Rubio y lanzaron un promocional de 30 segundos en los que Fernando pedía el voto para el candidato a Alcalde, en ese video aparecen solo los dos aspirantes y Carlos Felipe no menciona ninguna palabra, pero para entonces era demasiado tarde.

EL DIA “D”

Como se esperaba, los simpatizantes del PRI, cuando ejercieron su voto lo hicieron por los candidatos a la gubernatura, a la diputación federal y a los distritos locales, nadie, pidió el voto para el candidato a Alcalde, muchos de los que debieron hacerlo, ya habían acordado con el Partido Acción Nacional.
Ni la popularidad de Fernando, ni la operación del partido, ni la simpatía de Jorge Carlos pudo salvar al candidato. La batalla, desde que llegaron los datos al instituto electoral, estaba perdida, nunca en los resultados preliminares el candidato priista estuvo encabezando el conteo preliminar.
A Carlos Felipe lo dejaron solo, pero mucho de eso fue provocado desde el interior de su equipo, la desconfianza los motivó a aislarse, y el aislamiento se convirtió en un error garrafal que cayó por su propio peso. Sumando la popularidad del candidato panista, la diferencia fue de más de 10 mil votos.

El hombre que desde la Secretaria de Gobierno operó las elecciones del 2000, del 2003 y del 2006 en Campeche y que tantos triunfos le dieron a tantos candidatos y a su partido, no pudo ganar en las únicas elecciones en las que compitió. Paradojas del destino.

…..DOS MESES DESPUÉS

Víctor cobra su factura de apoyo incondicional como firmante de “El Acuerdo de Febrero” y hoy despacha desde la presidencia del congreso.

vdelatorre@telesur.com.mx

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