EL LIBRO QUE ESCRIBO

Publicado: 30/04/2010 en Uncategorized

Muchas veces me senté a escribir el libro pero tenía dudas. Les comenté a algunos amigos que pensaba escribir sobre México y Campeche y alguno dijo: -¿Y tú por qué, sino naciste aquí?
Entonces ocurrió lo que había previsto: les comenté a otros amigos en La Habana que escribiría sobre el proceso cubano y otro dijo:
-¿Y tú por qué, si ya te fuiste de Cuba? Algún día supe que perdería identidad, los de allá porque “ya me fui” y los aquí porque “llegue después”.

Aquí, en otras partes del país no han faltado los que subestimando los encantos de pequeñas ciudades se atrevieron a hacerme la otra pregunta: -¿Y por qué Campeche?
Y vino la más corta de mis respuestas:
-¿Y por qué no?

Ocho años han sido suficientes para entender que la identidad es un principio universal que no está marcado por banderas, ni ideologías ni himnos nacionales, y en nombre de los que “se fueron” a alguna parte y de los que “llegaron” a algún sitio decidí sentarme a escribir estas páginas, en las que hay, en todas, la absoluta conciencia de que “irse” es muy difícil y “llegar” lo es más. Desde mi experiencia de ninguna de las dos todavía me arrepiento.
Entonces había que empezar por algún sitio y empecé por este, también consciente de que morir por la Revolución Cubana es más sencillo que entenderla.
No pretendo con este libro ganar amigos ni perder los que ya tengo. Los nombres que menciono en esas páginas en todos los casos están conscientes de la parte pública que de ellos aquí se exhibe, no fue mi intención evaluar acontecimientos personales de ninguno de estas personas porque la vida privada, lo he defendido siempre, poco es relevante para entender los acontecimientos.
Ya sé que la historia misma tiene muchos ejemplos de cómo se mezcló la vida privada y pública de muchas figuras, y de cómo su éxito o fracaso personal influyeron en decisiones públicas, pero en todos los casos creo que los gobernantes llegan hasta donde se lo permiten y por lo mismo no son los máximos responsables de eso.
El contenido de ese libro es resultado de la colaboración de muchas personas, algunas que aparecen y otras que pidieron que se omitiera su nombre, pero a todos por igual les agradezco la confianza de poner en mis manos información valiosa que fuera útil para entender nuestros últimos años.
Los que se fueron, los que no llegaron al poder, los que se mantuvieron, los que se mantienen, los que ejercieron el poder real y los que lo simularon, los que acusan y los acusados, los que fueron fieles y los que traicionaron, los que se quedaron solos y los bien acompañados, los que han sido los hombres fuertes y los que lo han negado, los que compraron, los que vieron y escucharon, los que crecieron y los que lloraron, los que se quedaron con todo y los que se quedaron sin nada. Para todos, sobre todos y por todos este libro verá la luz.
Una cosa, sin ánimos de hacer conclusiones apresuradas, mientras escribo este libro reafirmo que nada es más sensible que el acto de gobernar y que en política mientras más se improvisa más frágil e impredecible es el resultado.
Entiendo hoy mejor que la política bien pudiera ser el llamado octavo arte, pero quizás no lo sea porque en las siete reconocidas, “el artista” es el que expresa y representa su obra, y en la política hay muchos factores que evidencian que “el político” no siempre tiene el poder, existen “otros” que lo tienen y lo ejercen.
Campeche no ha sido una excepción de esto. Hubo quien tuvo poder para ejercerlo, y quien para extinguirlo.

En conversación con un político me preguntó: -¿Tú crees que soy un líder? Mi respuesta. –“Si estás preguntando si tienes alma de líder puede que te encuentres en una de estas dos situaciones: O no la tienes o los tuyos no te necesitan”. Un gobernante que se hace distinguir y admirar, no es un líder, es un necio que se quiere hacer notar.
Lo más que se quiere en la política es pasar a la historia como un gobernante con liderazgo pero ese honor se reserva para quienes jamás pensaron en serlo.
Hay muchas respuestas que se encontraran en este libro a simple vista, otras, se podrán encontrar hilando algunos acontecimientos que no tendrán relación entre sí aparentemente pero que fueron la acción o la reacción de un acontecimiento en los que nadie reparó. En todos los casos mi único interés es desentrañar por qué los que han estado y están en el poder se quejan de todo y de todos. Por qué siendo partes de la historia en ocasiones solo se limitaron y se limitan a decir “así son las cosas aquí” aún sabiendo que las hubiesen podido o las pueden cambiar.
Escribo este libro en tiempos en los más que nunca los gobiernos en todas partes se esmeran para demostrar que representan al pueblo, ¿pero quien representa al gobierno?….el pueblo no desde luego.
El libro comienza en 1991 y llega hasta nuestro días, mas de una docena de personajes de la política y la sociedad comparecen frente a un servidor con el único fin de tejer una historia que parece no terminar.
Mi habilidad para investigar y mi responsabilidad para escribir pasan por una prueba difícil. Cuestión de tiempo.

vdelatorre@telesur.com.mx

Anuncios
comentarios
  1. Ermilo Ramos dice:

    Es evidente que creces en muchos sentidos, o quizá siempre fuiste así pero te etiquetamos en un espacio determinado; lo que es un hecho es que, para bien, sorprendes por tu lucidez y humanismo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s